Por azares del destino llega a mis manos La Visión de los Vencidos de Miguel León-Portilla que desde hacía tiempo me habían recomendado y sin embargo no había tenido la oportunidad de conseguir. Es temprano y leo la introducción; me transporto a los tiempos de La Conquista. Justo ahora, después de un día agotador planificando el viaje, empacar las cosas del campamento, cenar cómodamente, limpiar nuestros estómagos con búlgaros con papaya y tocar canciones con la jarana, me puedo recostar a leer para conciliar el sueño. Mañana partimos a la Sierra Madre Oriental en el estado de Veracruz, a uno de esos lugares perdidos en la niebla, entre bosques llenos de maleza, gotas cristalinas que pellizcan la cara, calor húmedo, chubascos, ríos y un verdor interminable; uno de esos parajes en donde quisiera vivir para siempre.
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