El artículo estudia las relaciones entre suegras y nueras en una comunidad rural veracruzana donde la residencia patrivirilocal (la mujer va a vivir con la familia del esposo) crea un contexto de poder asimétrico en el que la suegra tiene autoridad sobre la nuera, lo que provoca conflictos y tensiones constantes, pero también revela formas de agencia femenina; a través de la negociación cotidiana de tareas domésticas, roles familiares y juicios morales sobre el comportamiento, las suegras intentan mantener su prestigio y control social, mientras que las nueras despliegan estrategias de resistencia y supervivencia para garantizar su subsistencia y autonomía dentro de la familia, desafiando las rígidas normas de subordinación femenina y mostrando que las relaciones de género en el ámbito doméstico son complejas y dinámica.
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