La etnografía busca describir la vida tal como la vive y experimenta un pueblo, en algún lugar y en algún momento. La antropología, en cambio, es una investigación sobre las condiciones y posibilidades de la vida humana en el mundo. La antropología y la etnografía pueden aportar mucho mutuamente, pero sus fines y objetivos son diferentes. La etnografía es un fin en sí misma; no es un medio para fines antropológicos. Además, la observación participante es una forma de trabajo antropológica, no un método de recopilación de datos etnográficos. Estudiar antropología es estudiar con personas, no estudiarlas ; dicho estudio no es tanto etnográfico como educativo. Una formación antropológica nos proporciona los medios intelectuales para especular sobre las condiciones de la vida humana en este mundo, sin tener que fingir que nuestros argumentos son destilaciones de la sabiduría práctica de aquellos con quienes hemos trabajado. Nuestra labor es mantener correspondencia con ellos, no hablar por ellos. Solo reconociendo la naturaleza especulativa de la investigación antropológica podemos hacernos oír y conectar adecuadamente con otras disciplinas. Y sólo entonces podremos liderar el camino en la creación de las universidades del futuro.
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