Me han pedido que hable sobre el estado actual de la etnografía, centrándome en áreas de especial debate, controversia e innovación. Hay mucho que decir, así que tendré que ser selectivo.
Los debates comienzan con el significado del término «etnografía». Personalmente, no creo que tenga mucho sentido intentar establecer límites estrictos. Por ejemplo, es difícil distinguirlo de la investigación cualitativa en general. Esto se debe a que, al igual que otros términos metodológicos utilizados por los científicos sociales, la palabra «etnografía» no forma parte de una tipología o taxonomía clara y sistemática. Por ello, se utiliza de forma poco sistemática, incluso ad hoc, buscando distinguir trabajos de un tipo particular de otros en ocasiones específicas. Sin embargo, las características que dicho uso pretende destacar suelen ser muy importantes, y es en estos aspectos fundamentales en los que me centraré aquí.
Para los fines de la discusión, consideraré que el significado central de la etnografía es una forma de investigación social que enfatiza la importancia de estudiar de primera mano lo que las personas hacen y dicen en contextos específicos. Esto suele implicar un contacto bastante prolongado con las personas, mediante la observación participante en algunos de los entornos en los que operan, o mediante entrevistas relativamente abiertas diseñadas para comprender sus perspectivas, y mediante el estudio de diversos artefactos y documentos que forman parte de sus vidas.
/image%2F1380391%2F20160923%2Fob_3922df_ojos-grandes-margaret-keane.jpg)
/image%2F1380391%2F20260306%2Fob_034792_martyn-hammersley.jpg)