Repositorio Digital diseñado por el antropólogo David López Cardeña y Andrea Getzemani Manzo Matus con la colaboración de Natalí Alonso Aranda y Mariel Armenta Sánchez de la Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana, para apoyar el desarrollo académico de la comunidad antropológica. Bienvenidas en esta etapa a Alexandra Eleabet Tequihuactle Tzoyohua y Karina Isabel Santos-Quintero.
Joan Scott propone el género como una herramienta analítica fundamental para comprender la historia, al definirlo no solo como una forma de diferenciar a hombres y mujeres, sino como un modo primario de significar las relaciones de poder; Scott sostiene que el género se construye a través de símbolos culturales, normas sociales, instituciones y subjetividades, y que su análisis permite cuestionar las explicaciones naturalizadas de la desigualdad, visibilizar a las mujeres como sujetos históricos y mostrar cómo las jerarquías de género atraviesan procesos políticos, económicos y sociales, transformando así la manera tradicional de escribir y entender la historia.
María Jiménez plantea que las masculinidades no son naturales ni homogéneas, sino construcciones sociales e históricas que se producen a través de procesos de socialización, normas culturales y relaciones de poder; desde la perspectiva de género, la autora sostiene que existe una masculinidad hegemónica que se presenta como modelo dominante asociada al control, la fuerza, la racionalidad y la heterosexualidad y que subordina tanto a las mujeres como a otras masculinidades consideradas “no legítimas”, por lo que analizar las masculinidades permite comprender cómo se reproducen las desigualdades de género y, al mismo tiempo, abrir la posibilidad de transformarlas mediante prácticas más igualitarias y críticas del orden patriarcal.
Gayle Rubin propone un análisis feminista del parentesco y la opresión de las mujeres, argumentando que estas no se explican únicamente por la biología ni por el capitalismo, sino por un sistema sexo/género mediante el cual cada sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana; Rubin retoma a autoras y autores como Marx, Engels, Freud y Lévi-Strauss para mostrar cómo, a través del parentesco, el intercambio de mujeres, el matrimonio y la prohibición del incesto, las mujeres han sido históricamente tratadas como objetos de intercambio entre hombres, lo que produce y reproduce su subordinación, y concluye que la liberación femenina requiere transformar radicalmente este sistema sexo/género que sostiene la desigualdad y la dominación patriarcal.
Según Marta Lamas, surge como una crítica al androcentrismo de la antropología tradicional y busca visibilizar a las mujeres como sujetos sociales y políticos, cuestionando la idea de que las desigualdades entre hombres y mujeres sean naturales; para Lamas, la categoría de género es una herramienta analítica central que permite distinguir entre el sexo como diferencia biológica y el género como una construcción social y cultural que asigna roles, normas y significados, organizando así las relaciones de poder, la división del trabajo, la sexualidad y la vida social en general, demostrando que estas diferencias varían según el contexto histórico y cultural y están profundamente ligadas a estructuras de dominación y desigualdad.